De gira por tierras españolas la orquesta citada ha recalado en Madrid en el ciclo de conciertos que como cada año programa Ibermusica y que tanto dignifican el nivel musical de nuestra capital la filarmónica eslovaca a las órdenes de su principal invitado Daniel Raiskin.
Esta vez la programación era interesante no porque fiera novedosa, pero si por recibir obras rusas, de Musorgski en este caso y del infrecuente concierto de violín de Jachaturian. Del primero,La noche en el monte Pelado y los Cuadros de una Exposición, obra escrita para el piano, orquestada por Ravel. Entremedio el concierto de violín.
Comenzó por la noche en el monte pelado, grandiosa y teatral partitura que exige una orquesta redonda en los forte, pero que aquí pasó sin pena ni gloria. A continuación se presentaba la joven violinista de Moldavia, Alexandra Conunova para atacar con elegancia, gusto y portentosa técnica y dominio del portamento, que hizo bueno al compositor y nos alegró la velada y nos libró del exceso de melancolía de la partitura.
Después para terminar los Cuadro de una exposición. Se trata de una obra, que orquestada por Ravel es un exacto barómetro de las posibilidades de una orquesta y no existe otra que las retrate mejor. Esta vez siento decir que no debió ser la mejor tarde. Lo intentó el director. que los dirigió de memoria pero no lograba que arrancase la orquesta. Fallos notorios en el viento estuvieron punto de estropear la tarde, que al final se recompuso por la grandiosidad de la música y que dejó tambaleando el resultado global. No pasa nada, es el directo y por aquello del quandoque bonus, un borrón se le puede escapar al mejor escribano.