Ha pasado por Madrid el pianista de Moscú para darnos una buena lección de virtuosismo pianístico. Invitado por Scherzo suele ser habitual en estos ciclos a los que acude con entusiasmo y no defrauda nunca.
Esta vez presentó un programa de enjundia con obras de Schumann en la primera parte (Escenas infantiles y Humoresque) para finalizar en la segunda con obras de Wagner transcritas por él para piano solo y otra más del mismo compositor pero ya transcrita por Franz Liszt.
Lugansky es una magnifico pianista. Estudio en su ciudad natal nada menos entre otros con Nikolayeva y ganó varios premios de renombre internacional haciendo una carrera fantástica pero con seriedad y humildad ya que medita mucho sobre el repertorio y como enfrentarse a difíciles partituras. En una reciente entrevista confesó lo que le había costado transponer nada menos que a Wagner en sus óperas y concatenar los párrafos. El resultado no ha podido ser mejor.
De la música de Schumann dice que cada vez que se enfrenta a ella es como si no la hubiera tocado antes. Comenzó el recital con el aperitivo de las escenas infantiles desplegándolas con calma y precisión para pasar a la Humosque que son palabras mayores. Todo fue explicado con facilidad sin ningún alarde y consiguiendo entresacar los diferentes colores.
Después del descanso entró a ver a Wagner con cuatro escenas del ocaso de los dioses que fueron un tour de force para que se oyeran todas las notas de una orquesta monumental arreglada para el piano lo cual tuvo un mérito más que considerable. Libre ya de su transcripción terminó con Liszt consiguiendo enardecer al esta vez no lleno Auditorio. El mismo se contagió del entusiasmo y regaló tres obras de propina. Éxito total del intérprete y felicidades a la organización.