En el teatro de la Zarzuela se presentó ayer el prestigioso tenor alemán para ofrecernos nada más y nada menos que la colección de lieder de Schubert sobre poemas de Müller de “La bella molinera”. Junto con el viaje de invierno son estas canciones (en número de veinte) verdaderas joyas de lo más simple que fueron las canciones equivalentes hoy al pop a principios del siglo diecinueve.
Ni que decir tiene que el reconocido tenor, con timbre de auténtico helden tenor paso sobre ellas con elegancia sobria y contención muchas veces de su derroche de voz, logrando un espléndido resultado del conjunto que se presentó como es lógico sin interrupción. Hay que decir que se encuentra este artista mucho mejor en páginas de Wagner o de Strauss, donde es especialista pero no le restó nada al esfuerzo en matizar las diferentes canciones culminando la sesión con rotundo éxito. En la canción de propina se explayó y nos demostró su versatilidad siendo cálidamente aplaudido.
A su lado le acompaño toda la noche al piano el maestro español Guillermo García Calvo, atento al artista y desentrañando con brillante sobriedad toda la música maravillosa que encierran esas páginas. Memorable concierto.