Para Ibermúsica en Madrid ha pasado por el Auditorio nacional La Bamberger Filarmoniker para, entre otros menesteres , acompañar a la violoncelista Sol Gabetta y dejar huella de su buen hacer.
Ambas oficios se cumplieron. La orquesta suena compacta, no excesivamente pletórica pero muy buenos conjuntos de bloques de instrumentos, destacando las maderas y elegantes vientos, siendo un poco menos relevantes los bloques e cuerda. Todos sonaron al dictado de la batuta de su director titular el joven y entusiasta checo Jacob Hrusa de merecida fama internacional.
Lo que a mi parecer no fue tan acertado fue el programa. La obertura de la opera de Smetana, Las dos viudas, música amable sin ser Mozart sirvió de aperitivo para transmitir confianza a los músicos que llegan de gira y se lanzan al ruedo. Se comportaron muy bien a las órdenes enfáticas del director que estuvo muy pendiente de las entradas y sacó bien los fáciles planos de la obertura.
A continuación entró la violoncelista Sol Gabetta para interpretar como solista el concierto para cello de Elgar, música taciturna con excelsas melodías y para lucimiento de los solistas pero al fin monótono con ecos a la tristeza que recorrió Europa después de la segunda guerra mundial. Sol Gabetta aparte de ser una interprete con magnifica técnica expone con un bellísimo sonido y un maravilloso legato que hizo mejor al compositor y entusiasmó al público que indujo a la solista a volver a tomar el cello antes del descanso para ofrecernos, acompañada por la sección de cellos de la orquesta, una preciosa melodía – que no se quién era su autor- que fue lo mejor de la noche con mucho.
Así pasamos a la segunda parte del concierto, la sinfonía número cinco de Dvorak. La orquesta pudo explayarse pero sin derrapar. El Director realizo un magnífico trabajo y resaltó las cualidades de los bloques de instrumentos en los distintos movimientos de la sinfonía, produciendo un buen movimiento segundo y sin atropellarse demasiado al final. La orquesta respondió con clase a las certeras indicaciones de su titular que no perdió la tensión en ningún momento. En resumen triunfo de la solista acompañada por un sólido director con una más que digna orquesta, de bello sonido y entusiasta trabajo.